El Martínez Valero volvió a vibrar como en las grandes ocasiones. El Elche CF consiguió anoche su primera victoria de la temporada en Primera División, un 2-0 contra el Levante que se vivió como una auténtica fiesta en las gradas.
El arranque del partido dejó a la afición con sentimientos encontrados. Rafa Mir, el delantero que tantas esperanzas genera en la parroquia franjiverde, marcó un tanto de cabeza que terminó siendo anulado por falta previa. El estadio pasó del estallido de alegría a la incredulidad en apenas unos segundos. Y justo cuando los corazones volvían a calmarse, Carlos Álvarez estuvo a punto de abrir el marcador, pero su disparo se estrelló con dureza contra la cruceta en el descuento del primer tiempo.
La segunda parte, sin embargo, cambió todo. El equipo salió con otro aire, más decidido, y pronto llegó la recompensa. En el minuto 51, Rafa Mir encontró por fin su momento y envió el balón directo a la escuadra, desatando la locura entre la afición ilicitana. Apenas cinco minutos después, Rodrigo Mendoza dobló la ventaja tras una gran acción de Pedro Bigas desde atrás. El 2-0 hizo que el estadio se convirtiera en una fiesta, con la grada coreando cada pase, cada despeje y cada carrera.
Este triunfo no solo significa los primeros tres puntos en el casillero: es el regreso de la confianza, la sensación de que el Elche está preparado para competir en Primera. Para la afición, fue mucho más que un partido: fue el reencuentro con la ilusión.
Paco Ciclón / AFPRESS
Fotos.: Juan Soler / AFPRESS



