Elche custodia en su propio paisaje un testimonio milenario de su historia. En el fondo del Barranco de San Antón, en el entorno del sendero PR-CV 450, se encuentran las carriladas o rodadas, surcos profundos y paralelos esculpidos en la roca por el paso de carros que, durante siglos, transportaron piedra desde las canteras de Ferriol hasta la ciudad.
Estas marcas son consideradas por expertos y autoridades como uno de los elementos patrimoniales más singulares del sendero natural que une Elche con su pasado íbero. El profesor Ferrán Arasa, de la Universidad de Valencia, las ha definido como una “infraestructura viaria construida con la finalidad de garantizar el control y la comunicación entre la ciudad ibérica y su territorio”.
Origen y destino de la piedra
Las investigaciones arqueológicas confirman que este camino fue utilizado desde la época íbera, hace más de dos milenios, y se mantuvo activo hasta el siglo XVII. La piedra caliza extraída en Ferriol fue esencial en la construcción del asentamiento de La Alcudia, en esculturas como la Dama de Elche y en edificios como la Basílica de Santa María.
La explotación continuó en época moderna, hasta llegar al siglo XX, cuando todavía se empleaba piedra de Ferriol en obras urbanas como el Paseo de la Estación. Así, las carriladas muestran la continuidad de un camino que ha servido para dar forma a los símbolos más representativos de la identidad ilicitana.
Rasgos físicos de las rodadas
A lo largo del barranco se aprecian claramente dos carriles paralelos y zonas de apartaderos que facilitaban el cruce de carros. En algunos puntos, los surcos alcanzan hasta un metro de profundidad, prueba del uso intensivo durante siglos. Estas marcas, que recorren varios cientos de metros, son comparables a otras calzadas rupestres de la península, aunque destacan por su excelente estado de conservación.
Los estudios arqueológicos incluso han permitido identificar, a través del ancho de las rodadas, si los carros eran de origen íbero, romano o más tardío. Cada detalle del camino aporta información sobre la evolución de las formas de transporte en la Antigüedad y la Edad Media.
Paisaje cultural y natural de Elche
El PR-CV 450, conocido también como el Camí dels Íbers, recorre 21 kilómetros y atraviesa los barrancos de San Antón y del Grifo. Este sendero no solo pone en valor las carriladas, sino que ofrece un recorrido por un auténtico museo al aire libre: restos de aljibes, acueductos, azudes y antiguas canteras acompañan a una vegetación autóctona compuesta por espino negro, lentisco, tomillo o palmito.
La fauna local incluye aves como abejarucos y cernícalos, además de reptiles y sapos, que convierten este espacio en un entorno de gran valor ambiental y educativo.
Conservación y retos actuales
A pesar de su buen estado, el patrimonio del Barranco de San Antón enfrenta amenazas recientes. En octubre de 2023, una prueba ciclista con más de 500 participantes atravesó las rodadas, causando un desgaste significativo en sus surcos. Las denuncias de colectivos ecologistas pusieron de relieve la necesidad urgente de compatibilizar el uso deportivo de los senderos con la protección del patrimonio arqueológico.
Como respuesta, el Ayuntamiento de Elche ha reforzado la señalización del PR-CV 450 e impulsado actividades de conservación y limpieza con la colaboración de voluntarios, en el marco del Proyecto Libera. Estas acciones buscan proteger las huellas para que puedan ser disfrutadas por futuras generaciones.
Un vínculo con la identidad ilicitana
Las carriladas del Barranco de San Antón representan la unión directa entre la explotación de recursos naturales y la construcción del patrimonio monumental de Elche. Cada marca visible en la roca es un testimonio de los carros que transportaban las piedras destinadas a erigir los símbolos más reconocidos de la ciudad.
Recorrer hoy este tramo del PR-CV 450 es una experiencia única: permite caminar sobre las mismas rodadas que hace siglos guiaban a los carreteros hacia Ilici. Son huellas vivientes que narran la historia de Elche desde la época íbera hasta nuestros






