La Cruz de los Caídos en Elche sigue dividiendo la memoria de los ilicitanos

Cruz de algunos Caídos en Elche

Cada vez que paso por el Paseo de Germanías y veo la Cruz de los Caídos siento que algo no termina de encajar. No es solo la piedra, es lo que representa: un monumento levantado en 1944, bajo el franquismo, conmemorando a los llamados “caídos por Dios y por España”. Para muchos vecinos esto no fue solo una cruz, fue una imposición. Yo creo que esa cruz debería ser retirada de forma definitiva. Que el Jardín de la Concordia no siga siendo solo un espacio bonito si esa cruz sigue ahí, recordando un pasado que no nos une, sino que divide.

El alcalde Pablo Ruz, apoyado por Vox, ha defendido que no hay razón legal para retirarla. Dicen que informes técnicos locales aseguran que la cruz ya no tiene inscripciones franquistas, que ha sido resignificada, que pertenece ahora a la historia de la ciudad, pero no a la exaltación de un régimen represivo. Sin embargo, esa explicación deja muchas preguntas sin responder para quienes viven Elche y sienten ese pasado en carne viva.

El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana dictó, el 5 de diciembre de 2024, que cruces como la de Germanías, si no tienen texto y han sido resignificadas, no vulneran la Ley de Memoria Histórica. Esa reflexión legal quedó plasmada en la sentencia que mencionó exactamente a cinco cruces de la Comunidad Valenciana, entre ellas la Cruz de Germanías en Elche.

Pero el fallo no convence a todos. Para algunos ilicitanos, la resignificación no basta cuando el origen y la historia siguen siendo los mismos. El texto original con homenajes franquistas ya fue eliminado hace décadas, sí, pero muchas personas recuerdan los actos de exaltación, los cánticos, el contexto. Ese pasado no se borra solo retirando palabras si lo que permanece sigue evocando dolor.

Las voces de rechazo

Los sindicatos CC.OO. y UGT han sido muy explícitos: no participarán de actos municipales ligados al Jardín de la Concordia mientras la Cruz siga en pie. Para ellos, conservarla es incumplir la Ley de Memoria Histórica, “blanquear” el franquismo. En 2021, un grupo de 60 profesores de Historia de Elche firmaron un manifiesto pidiendo su retirada.

Esquerra Unida local también alzó la voz. Su coordinador, Fernando García, dijo que la sentencia del TSJCV y la permanencia de la Cruz representan una victoria para quien busca normalizar símbolos franquistas, mientras se diluyen logros de memoria y justicia.

Recomendaciones legales ignoradas

El Defensor del Pueblo recomendó al Ayuntamiento que retire la Cruz, argumentando que su conservación va en contra de la memoria democrática. Fue una petición formal hecha en enero de 2024, tras una queja del PSOE de Elche.

Pero el gobierno local ya ha dejado claro que no piensa cumplir esa recomendación. El alcalde Pablo Ruz afirma que los informes técnicos demuestran la inexistencia de vínculo actual con símbolos franquistas activos, que la cruz es un elemento consolidado histórico, y que no será retirada.

Cruz de la discordia

Por qué somos muchos los que pedimos su retirada definitiva

  • Porque la concordia solo existe si todos se sienten incluidos, y cuando un símbolo provoca dolor para tantos, su permanencia favorece solo a quienes se identifican con él políticamente.

  • Porque la Ley de Memoria Democrática exige no solo resignificación, sino también reconocer cuándo un símbolo ya no puede reconciliar, cuando su historia pesa demasiado.

  • Porque la justicia simbólica es necesaria: permitir espacios públicos libres de símbolos que recuerdan represión, para que la memoria no sea selectiva ni manipulada.

Si la cruz se queda, la concordia se convierte en un gesto parcial, un saludo simbólico para algunos, pero no para todos. Y eso no es justo.

Paco Ciclón / AFPRESS