Hoy, domingo 2 de noviembre, decidí dejar atrás la rutina y recorrer unos kilómetros hasta Caravaca de la Cruz, en la vecina Región de Murcia. Mi destino era Las Fuentes del Marqués, un paraje natural del que había oído hablar muchas veces, pero que solo al visitarlo se comprende por qué es uno de los rincones más bellos del sureste español.
Este espacio protegido, de 17,4 hectáreas, se encuentra a apenas dos kilómetros del centro urbano de Caravaca y destaca por sus manantiales, sus senderos arbolados y su ambiente de paz. O al menos, esa era mi expectativa antes de llegar en pleno domingo. La realidad fue otra: el lugar estaba lleno de familias y niños, un ambiente alegre pero poco propicio para disfrutar del sonido real del bosque. Entre risas y juegos, apenas se oía el canto de los pájaros o el murmullo del agua.
Aun así, Las Fuentes del Marqués me sorprendió. La vegetación es impresionante: plátanos orientales, fresnos, álamos, castaños e incluso una encina centenaria, tan imponente que parece un monumento natural. El agua es limpia y cristalina, y las pequeñas corrientes se deslizan entre piedras cubiertas de musgo, creando reflejos que cualquier amante de la fotografía sabrá apreciar.
La visita también deja lecciones importantes. Observé que la accesibilidad para personas con movilidad reducida no es la mejor, pues algunos senderos no están acondicionados. Sin embargo, el Ayuntamiento trabaja en un proyecto para mejorar esta situación y adaptar el albergue juvenil y sus instalaciones. Una medida necesaria para que todos puedan disfrutar de este entorno sin barreras.
Me gustó especialmente que los aparcamientos estén alejados del paraje, algo que contribuye a mantener el silencio natural y evitar el ruido de los coches. Aunque el domingo no fue el día ideal para hacer fotografías tranquilas, comprendí que Las Fuentes del Marqués es un lugar al que hay que regresar. Quizá un miércoles de otoño, cuando los colores del bosque cambian y el murmullo del agua domina el paisaje.
Desde Elche, la escapada resulta muy recomendable. En poco más de dos horas de viaje se alcanza un espacio que combina historia, naturaleza y serenidad, ideal para reconectar con lo esencial. Las Fuentes del Marqués no son solo un destino natural: son una experiencia que invita a la contemplación y al respeto por el medio ambiente.
Paco Ciclón / AFPRESS

