La 14ª Subida al Racó de la Morera se ha celebrado hoy dejando, una vez más, una estampa muy reconocible para quienes conocen esta prueba. Zapatillas atadas, nervios contenidos y ese silencio previo a la salida que solo se rompe cuando el cronómetro comienza a contar. Una carrera que no necesita grandes artificios y que se entiende desde dentro, paso a paso.
Desde primera hora, el entorno del Racó de la Morera se llenó de corredores y corredoras dispuestos a enfrentarse a un recorrido exigente, directo y fiel a su esencia. No es una subida sencilla, ni pretende serlo. Cada tramo obliga a medir fuerzas y a mantener la concentración, convirtiendo la prueba en un reto personal para cada participante.
La salida dio paso a una mañana marcada por el esfuerzo compartido. Durante el recorrido, se repitieron las imágenes habituales de esta carrera: apoyos entre corredores, gestos de complicidad y una meta en la que el tiempo pasa a un segundo plano frente a la satisfacción de haber llegado.
Los resultados oficiales, facilitados por el sistema de cronometraje de Chip Levante, reflejan el alto nivel de la competición. En la clasificación general masculina, Eduardo Esteban Pascual fue el más rápido con un tiempo de 50:10, seguido por Alberto Alameda Torres (51:25) y Javier Pérez Sánchez (52:45).
En la clasificación general femenina, la primera posición fue para María del Carmen Risueño Sánchez, que completó el recorrido en 1:02:22. La segunda plaza correspondió a María Dolores Adsuar García, con 1:05:06, y la tercera a Cristina García Requena, con un tiempo de 1:08:31.
La carrera se desarrolla cada año con un carácter benéfico y de visibilidad social, centrándose en apoyar a la Asociación Valenciana de Displasias Óseas (AVADOS ALPE), una entidad que trabaja para ayudar a personas —especialmente niños— con displasias óseas y condiciones de crecimiento que causan baja estatura o dificultades relacionadas con el desarrollo óseo.
Más allá del podio, la Subida al Racó de la Morera volvió a ser escenario de numerosas historias personales. Participantes que regresaban tras una lesión, corredores que afrontaban por primera vez este trazado o habituales de la prueba que no conciben el calendario sin esta cita encontraron en la meta el premio al esfuerzo.
La 14ª edición de la Subida al Racó de la Morera se despide reafirmando su identidad y su arraigo en la ciudad: una carrera que une deporte y naturaleza y que sigue sumando capítulos a una historia construida a base de constancia, respeto por el entorno y pasión por correr.
Crónica y fotos.: Paco Ciclón / AFPRESS

