Inicio vibrante y premio inmediato
Solo habían pasado seis minutos cuando el Martínez Valero estalló por primera vez. Una peinada de Álvaro Rodríguez dejó a Héctor Fort ante el gol, y el canterano respondió con decisión enviando el balón al fondo de la red. El 1-0 dio sentido al planteamiento local: velocidad, balón lejos de campo propio y llegadas constantes desde segunda línea.
El resto del primer tiempo fue intenso y abierto. Cada ataque ilicitano encontraba réplica rayista: Isi, Óscar Valentín, Balliu o Álvaro García asomaron por el área local, mientras Rafa Mir y Álvaro Rodríguez rozaban el segundo. Al descanso, el marcador seguía corto pero justo.
Un segundo tiempo lleno de ritmo y energía ofensiva
El arranque posterior al intermedio enseñó un Rayo más decidido, pero un Elche más preciso. Mir y Álvaro generaron ocasiones claras entre los minutos 49 y 61, y Badía sacó dos manos salvadoras ante Álvaro García y Camello.
El partido parecía abierto, hasta que llegaron dos zarpazos casi consecutivos. En el 67’, Álvaro aprovechó una transición para empujar el 2-0 tras pase de Bigas. Tres minutos después, otra carrera estableció el 3-0: esta vez fue Álvaro quien asistió a Valera para ampliar ventaja con calma y colocación.
Acto final para el recuerdo
El Rayo movió su banquillo, buscando reacción, pero la precisión ya había volado del lado visitante. Elche refrescó piernas y encontró la sentencia absoluta en el momento justo: minuto 90’+1, pase al área de Josan y definición impecable de Martim Neto para el 4-0. Un cierre perfecto para una tarde redonda.
Martínez Valero se pone en pie
El público celebró no solo la goleada, sino la personalidad del juego, la claridad de ideas y la confianza colectiva. El Elche dominó en área propia, en transición y en zonas de remate. El Rayo, valiente y vertical, chocó una y otra vez contra una muralla táctica tan ordenada como ambiciosa.
Resultado final: Elche 4 – Rayo Vallecano 0
Crónica y fotografías: Alberto Carrillo / AFPRESS






































