La noche más mágica se enciende con las atxes tras la Cabalgata de Reyes

La Noche de Reyes volvió a brillar en Elche gracias a la tradición de las atxes, una costumbre profundamente arraigada en la cultura ilicitana que se celebra cada 5 de enero tras la Cabalgata de los Reyes Magos. Al caer la noche, niños y familias encendieron sus antorchas de palma y salieron a las calles, convirtiendo la ciudad en un escenario iluminado por el fuego y la ilusión, pese al frío que acompañó la jornada.

Durante la tarde, la preparación de las atxes ya anunciaba lo que vendría después. Vecinos de distintos barrios recogieron palmas secas y fibras vegetales para confeccionar estas antorchas artesanales, en un ritual familiar que se repite año tras año y que conecta a los más pequeños con una de las tradiciones más singulares del final de la Navidad en Elche.

Antorchas de palma hechas en familia

Las atxes se elaboran con materiales naturales procedentes del Palmeral de Elche, utilizando restos de poda de los huertos históricos. Su fabricación combina sencillez y simbolismo, y suele realizarse en casa o en talleres vecinales.

Los materiales empleados son:

  • Palmas secas de palmera, que arden lentamente.

  • Sedassos, fibras del tronco de la palmera que facilitan la combustión.

  • Cuerda de esparto o de pita, con la que se ata el conjunto.

Este proceso se convierte en una oportunidad para que los mayores expliquen a los niños el valor de la tradición. Al encenderse, la atxa desprende una columna de humo y un característico crepitar que forma parte inseparable de la imagen de la noche de Reyes en la ciudad.

El encendido, símbolo de bienvenida a los Reyes Magos

La quema de atxes se produce tras la finalización de la Cabalgata, en torno a las 20:00 horas. En ese momento, familias enteras salen a la calle con sus antorchas encendidas, recorriendo los barrios y señalando con la llama el camino a los Reyes Magos. Es una forma simbólica de indicar que los hogares están preparados para recibirlos.

Aunque en el pasado esta costumbre se concentraba en zonas como el Raval o la Vila, hoy se ha extendido a numerosos barrios y pedanías. En lugares como Altabix, San Antón, Las Bayas o el Hort dels Ponts, colectivos vecinales organizan actividades infantiles y recorridos con atxes, reforzando el carácter comunitario de la celebración.

Una tradición antigua que sigue viva

La quema de atxes es una de las costumbres más antiguas y representativas del ciclo navideño en Elche. Su origen se remonta a tiempos muy lejanos y está vinculado al simbolismo del fuego y la luz, elementos que hoy se integran en la celebración de la Epifanía. Cada atxa encendida es una muestra de cómo la tradición sigue viva gracias a la transmisión familiar.

La jornada de este 5 de enero ha vuelto a evidenciar el fuerte protagonismo infantil y el compromiso de las familias ilicitanas con esta costumbre. Entre risas, humo y chispas, la tradición de las atxes ha vuelto a iluminar la ciudad, reafirmándose como uno de los momentos más emotivos y auténticos de la Noche de Reyes en Elche.

Fotos.: Javier Gerardo