La ciudad ha vivido una jornada para el recuerdo con el nombramiento de Reme Sanz como Hija Adoptiva, un reconocimiento que pone palabras oficiales a un sentimiento compartido durante décadas por generaciones de ilicitanos. El acto, celebrado este jueves en el salón de plenos del Ayuntamiento, sirvió para agradecer públicamente toda una vida dedicada a la comunicación, al compromiso social y a la defensa de las tradiciones más arraigadas de la ciudad.
La distinción reconoce no solo una trayectoria profesional ejemplar, sino una forma de entender la radio y la vida pública desde la cercanía, la emoción y el respeto por la identidad ilicitana. Además, el nombramiento tiene un carácter histórico: Reme Sanz es la primera mujer en recibir el título de Hija Adoptiva.
El alcalde Pablo Ruz destacó durante su intervención la singularidad del acto y la huella que ha dejado la homenajeada en la ciudad. “En todo lo que has hecho ha quedado no solo la huella, sino el eco de tu voz”, afirmó, refiriéndose a una voz “cálida, dulce y reflexiva” que ha acompañado a Elche desde la radio, la televisión, los actos públicos y la vida cultural y religiosa de la ciudad.
Ruz subrayó que el reconocimiento va más allá del ámbito profesional y que con este título se distingue “a una extraordinaria mujer, una buena madre, una gran amiga y una ilicitana sin igual”.
La ceremonia comenzó con la proyección de un vídeo en el que familiares y amigos repasaron su trayectoria y su estrecha relación con Elche. Posteriormente, el periodista y amigo personal Antonio Sánchez pronunció la laudatio, en la que definió a Reme Sanz como “maestra de la comunicación radiofónica” y “catedrática de la radio de siempre”, destacando su capacidad para improvisar, conectar con la audiencia y transmitir seguridad desde el micrófono.
En un discurso cargado de simbolismo, Sánchez relacionó la figura de Reme Sanz con algunos de los grandes referentes de la identidad ilicitana, como el Palmeral, la Nit de l’Albà, el Domingo de Ramos o el Misteri d’Elx, reflejando así cómo su voz ha formado parte del relato colectivo de la ciudad.
Tras recibir el diploma y la insignia de la ciudad, Reme Sanz tomó la palabra para agradecer el reconocimiento. “Yo no he nacido en Elche, pero he dado a Elche dos generaciones de ilicitanos: mis cuatro hijos y mis cuatro nietos”, expresó emocionada. Recordó también que, a lo largo de los años, ha pregonado prácticamente todas las fiestas locales y que siempre lo hizo poniendo el corazón por delante.
En su discurso quiso destacar su profunda devoción a la Virgen de la Asunción, de la que es Camarera, así como su amor por el Palmeral, las fiestas de agosto y el Misteri d’Elx, una representación que marcó su vida desde la primera vez que la presenció. “Desde el primer momento me sentí acogida en esta ciudad a la que no me canso de llamar Elche de mis amores”, afirmó.
Nacida en Monóvar, Reme Sanz llegó a Elche en 1960, con tan solo 19 años, para incorporarse a Radio Elche de la mano de su mentor José Garrigós. Durante más de treinta años desarrolló su labor como locutora, convirtiéndose en un referente imprescindible de la radio local. Participó en programas emblemáticos como Musical 9-12, Buenos días con música, Los diálogos de doña Gertrudis y don Severo o Elche y su historia, además de espacios dedicados al Elche C.F.
Su compromiso con la ciudad se reflejó también en iniciativas solidarias como las Campañas de Navidad, que canalizaban ayuda a familias necesitadas y a entidades sociales como la Casita de Reposo o el Asilo. Desde 1993, su presencia se extendió a colaboraciones en prensa, radio y televisión, así como a la presentación de innumerables actos culturales y festivos.
Con este nombramiento, Reme Sanz se convierte en la 14ª Hija Adoptiva de la ciudad y la primera mujer en recibir esta distinción, sumándose a una lista de ilicitanos ilustres como Rafael Altamira, Óscar Esplá o Juan Francisco Martínez Modesto ‘Nino’. Los últimos reconocimientos fueron para Fernando García Fontanet en 2024 y Juan Perán Ramos en 2025.
Antes del acto, Reme Sanz firmó en el Libro de Honor de la ciudad, acompañada por su familia, cerrando una jornada que ya forma parte de la historia reciente de Elche.

