Hoy las calles de Elche se llenaron de voces que no querían permanecer en silencio. Cientos de trabajadores afectados por procesos de despido colectivo en Analco, María Jaén y Konecta (Castilian) marcharon desde las chimeneas hasta la Plaça de Baix para reclamar soluciones que, para ellos, van mucho más allá de números en un expediente.
Organizada por Comisiones Obreras (CCOO), la protesta ha reunido a empleados y empleadas de sectores diversiificados que, a pesar de sus distintos perfiles laborales, comparten una preocupación común: la pérdida de su empleo y las dificultades económicas que esta situación está generando para sus familias. Según datos sindicales, los tres ERE han supuesto ya cerca de 420 despidos en Elche, con aproximadamente 260 en Analco, unas 60 en María Jaén y 104 en Castilian, aunque las cifras globales de familias afectadas superan las 500 si se tienen en cuenta unidades familiares completas.
Una de las cuestiones más señaladas durante la movilización ha sido el retraso en el pago de indemnizaciones y de salarios pendientes, especialmente en casos como el de Analco. Esta empresa histórica del sector de componentes del calzado vio ratificado su concurso de acreedores por parte del juzgado el pasado 22 de enero, tras un acuerdo alcanzado en diciembre de 2025. Desde la compañía se ha asegurado que se trabaja para agilizar el pago de las indemnizaciones pactadas en la negociación con los sindicatos, pero desde las organizaciones laborales se denuncia que el proceso se ha prolongado más de lo que debería, dejando a muchas personas en situación de incertidumbre económica.
Esta movilización ha permitido escuchar testimonios que hablan de familias enteras en situación de fragilidad, de la angustia de no saber cómo afrontar gastos esenciales y del sentimiento de que decisiones empresariales y falta de respuestas institucionales están dejando a muchas personas “a la intemperie”. Banderas sindicales, cánticos y consignas como “no somos números, somos personas” han marcado una jornada que para muchos ha sido un grito de dignidad.
Los sindicatos también han subrayado la necesidad de que las administraciones públicas actúen con mayor rapidez y decisión, desde la activación de fondos europeos para la reinserción laboral, hasta medidas que protejan a los trabajadores más vulnerables. Desde CCOO señalan que se ha solicitado una reunión con el Ayuntamiento de Elche desde diciembre, sin que hasta el momento se haya recibido respuesta, lo que ha generado críticas por parte de los manifestantes.
La protesta de esta mañana ha transcurrido de forma pacífica, pero con gran carga emotiva. Para muchos de los presentes ha sido una forma de poner rostro humano a los efectos reales de un ERE: hogares que dependen de una nómina, cuentas que hay que pagar y un futuro que, por ahora, sigue sin certezas claras.
Paco Ciclón / AFPRESS


