El Camp d’Elx está un paso más cerca de contar con una norma propia para poner orden en cuestiones que afectan directamente al día a día del entorno rural. El pleno del Ayuntamiento de Elche ha aprobado inicialmente la Ordenanza del Medio Rural, el primer texto municipal creado específicamente para regular, conservar y proteger el campo ilicitano.
La noticia tiene una importancia especial para quienes viven, trabajan o mantienen vínculo con las pedanías y con el suelo agrícola del municipio. Porque esta ordenanza no se queda en lo teórico: entra de lleno en asuntos muy concretos como el estado de las parcelas, el uso de caminos rurales, la prevención de incendios, el control de vertidos o la gestión del abandono de tierras.
La aprobación inicial salió adelante con los votos a favor de PP y Vox y con la abstención de PSOE y Compromís. A partir de ahora, el documento se someterá a exposición pública durante 30 días, antes de regresar al pleno para su aprobación definitiva, previsiblemente en mayo o junio.
Una respuesta a problemas que el campo arrastra desde hace años
Durante años, buena parte del campo ilicitano ha convivido con una realidad que se repite en muchas zonas rurales: fincas sin mantenimiento, caminos con conflictos de uso, residuos donde no deben estar, vegetación seca acumulada y dificultades para actuar con rapidez cuando aparecen situaciones de riesgo.
La nueva ordenanza quiere responder precisamente a eso. El concejal de Pedanías, Pedro José Sáez, ha defendido el texto como una herramienta “necesaria” para cubrir un vacío legal que el Camp d’Elx arrastraba desde hace demasiado tiempo. La idea, según se ha trasladado desde el equipo de gobierno, no es perseguir por perseguir, sino establecer unas bases claras para conservar mejor el territorio.
Por su parte, el edil de Medio Ambiente, José Antonio Román, ha insistido en que esta regulación nace para dar respuesta a problemas muy concretos: desde el abandono de parcelas hasta los vertidos o el aumento del riesgo de incendios. Y ahí está una de las claves de esta ordenanza: asumir que cuidar el campo no es solo una cuestión paisajística, sino también de seguridad, convivencia y actividad agraria.
Qué cambia con esta futura norma
El texto pone el foco en varios puntos fundamentales. Regula la obligación de conservación de parcelas, el tratamiento del abandono de tierras, la utilización y convivencia en caminos rurales, la protección frente a vertidos y la adopción de medidas de prevención de incendios. También incorpora aspectos vinculados a la gestión del agua, un tema especialmente sensible en cualquier debate sobre presente y futuro del campo ilicitano.
Además, el Ayuntamiento podrá actuar con más capacidad operativa gracias a un sistema de inspección municipal y a las llamadas órdenes de ejecución, pensadas para intervenir cuando exista deterioro, riesgo o incumplimiento. En otras palabras: no se trata solo de decir lo que debería hacerse, sino de contar con herramientas para actuar cuando no se haga.
Un paso importante para las pedanías y el territorio
La ordenanza tiene también un valor simbólico evidente para Elche. El campo no es aquí un espacio marginal. Forma parte de la vida diaria de muchas pedanías, de la economía agrícola, del paisaje y de la identidad del municipio. Por eso, contar con una regulación específica para el medio rural era una demanda que llevaba tiempo encima de la mesa.
Ahora faltará ver cómo queda el texto tras el periodo de exposición pública y, sobre todo, cómo se aplica después sobre el terreno. Pero el primer paso ya está dado: el Camp d’Elx empieza a tener una hoja de ruta normativa propia para protegerse mejor y afrontar con más herramientas los problemas que lleva años acumulando.


