La tradición vuelve a emocionar con la Procesión de las Aleluyas en el corazón de la ciudad

La ciudad de Elche ha vuelto a vivir hoy una de esas mañanas que se quedan en la memoria. El Domingo de Resurrección ha traído consigo la esperada Procesión de las Aleluyas, una cita imprescindible para entender cómo se vive la Semana Santa en la ciudad: con emoción, con tradición y, sobre todo, con alegría.

Desde primeras horas, el entorno de la Basílica de Santa María ha comenzado a llenarse de gente. Vecinos de toda la vida, familias con niños y visitantes han acudido para acompañar la salida del Cristo Resucitado y la Virgen de la Asunción, en un ambiente que ya dejaba entrever que no se trataba de una procesión más.

El recorrido por el centro histórico ha ido ganando público a cada paso. Las calles han respirado ese ambiente especial que solo se vive en este día, cuando la solemnidad de jornadas anteriores da paso a una celebración mucho más abierta y cercana. Es una procesión que se siente diferente, más viva, más compartida.

El momento clave, como siempre, se ha vivido en la Plaça de Baix. Allí, ante la expectación de todos los asistentes, se ha producido el tradicional Encuentro entre la Virgen y el Cristo Resucitado. Durante unos segundos, el silencio ha dominado la plaza… hasta que ha llegado el instante más esperado.

Desde los balcones han comenzado a lanzarse las aleluyas, pequeñas estampas de colores que han cubierto el cielo y han caído sobre los asistentes. Es una imagen que define perfectamente esta tradición: sencilla, pero profundamente simbólica. La plaza se transforma en un espacio de celebración donde la emoción se mezcla con la alegría colectiva.

A partir de ahí, la procesión ha continuado en un ambiente completamente distinto al de días anteriores. Aplausos, sonrisas y un sentimiento compartido han acompañado el recorrido por las calles más céntricas de la ciudad, reflejando el carácter único de esta jornada.

El final, de nuevo en la Basílica de Santa María, ha puesto el broche a una mañana que confirma que la Procesión de las Aleluyas sigue siendo una de las tradiciones más queridas por los ilicitanos. Más allá de lo religioso, es una expresión de identidad y una forma de mantener viva la historia común de la ciudad.

 

AFPRESS / fotos y videos.: Alberto Carrillo & Paco Ciclón