Artemis II regresa tras una reentrada extrema que devuelve a la humanidad al espacio profundo

misión Artemis II regreso Tierra

Hay historias que parecen sacadas de otra época, pero están ocurriendo ahora mismo. El regreso de Artemis II lo tiene todo: tensión, riesgo y la sensación de estar asistiendo a algo histórico.

La cápsula Orión, con cuatro astronautas a bordo, ha amerizado en el océano Pacífico tras completar una misión de algo más de nueve días alrededor de la Luna. Más de 1,1 millones de kilómetros después, la nave volvía a casa cerrando un viaje que nos devuelve al espacio profundo más de medio siglo después.

Todo dentro del programa Artemis programa NASA lunar exploration impulsado por la NASA, que busca reabrir el camino hacia la Luna.

Una reentrada donde todo está en juego

La parte más delicada no ha sido llegar, sino volver. La reentrada de Orión es un proceso donde cada segundo cuenta.

La nave entró en la atmósfera a una velocidad superior a los 40.000 km/h. El calor generado fue brutal, alcanzando los 2.700 grados en el exterior. Todo dependía de mantener el ángulo correcto de descenso.

Demasiado pronunciado, y la nave podría desintegrarse. Demasiado suave, y rebotaría como una piedra sobre el agua.

El momento en el que la Tierra desaparece

Durante seis minutos, el contacto con la nave se perdió por completo. Es el famoso apagón de comunicaciones.

La cápsula quedó envuelta en plasma, incomunicada, funcionando de manera autónoma. Es el punto más crítico de toda la misión.

Ahí es donde realmente se decide si vuelves… o no.

Un escudo que lo aguanta todo

El escudo térmico ha sido la pieza clave. Fabricado con material Avcoat, su misión es absorber y disipar el calor extremo.

Tras los problemas detectados en Artemis I, la NASA introdujo mejoras. Y en esta ocasión, ha cumplido. Ha sido la diferencia entre el éxito y el desastre.

El regreso al océano y a la realidad

Finalmente, los paracaídas hicieron su trabajo y la cápsula amerizó en el Pacífico. Los equipos de recuperación actuaron rápidamente para asegurar la nave y asistir a los astronautas.

Puede parecer un final tranquilo, pero el impacto contra el agua sigue siendo una de las fases más exigentes físicamente.

El comienzo de algo mucho más grande

Artemis II no es el final de nada. Es el principio.

Esta misión valida la tecnología que permitirá volver a la superficie lunar en los próximos años. El siguiente paso será Artemis III.

Y esta vez, el objetivo ya no es solo llegar. Es quedarse.

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Crónica: AFPRESS

Fotografías: NASA