Elche se rinde a la emoción de “La rosa del azafrán” en una noche inolvidable

El regreso de un clásico del género lírico

La magia de la zarzuela volvió a desplegarse en Elche con la representación de La rosa del azafrán, una obra imprescindible del repertorio español que, desde su estreno en 1930, sigue conquistando generaciones.

Basada en la obra de Lope de Vega, esta adaptación conserva el pulso dramático entre el amor y las barreras sociales, trasladando al espectador a una Castilla rural cargada de tradición.

Una interpretación coral de gran nivel

La Coral Ilicitana volvió a demostrar su solvencia artística, convirtiéndose en el eje de una representación marcada por la precisión y la fuerza colectiva. Bajo la batuta de Christian A. Lindsey, cada número musical alcanzó una intensidad que conectó de forma directa con el público.

La música de Jacinto Guerrero destacó por su capacidad de elevar lo popular a una dimensión artística de gran belleza.

Escenas memorables y emoción contante

El público vibró con momentos icónicos como “Las Espigadoras”, que retrata con viveza la vida campesina, o la célebre “Canción del Sembrador”, uno de los puntos álgidos de la función. El dúo protagonista añadió profundidad emocional a una historia marcada por las diferencias de clase.

Un reparto que brilló sobre el escenario

Noemí Abellán dio vida a una Sagrario intensa y llena de matices, mientras que Javier Rubio encarnó a Juan Pedro con elegancia y fuerza vocal. Julia Bravo y José Luis Ortega aportaron frescura y humor en sus papeles, manteniendo el ritmo de la comedia.

Una puesta en escena cuidada al detalle

La dirección artística de Ma Asunción Amorós, junto a los decorados de Carlos Maciá, logró recrear con acierto el ambiente manchego. El resultado fue una producción redonda, ovacionada por un público entregado que celebró el vigor de la zarzuela en la vida cultural ilicitana.

Crónica: AFPRESS

Fotografías: Juan Soler / AFPRESS

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