Hay historias de Elche que no siempre están a la vista, pero que siguen presentes en cada rincón de la ciudad. Una de ellas es la historia de sus acequias, auténticas protagonistas del desarrollo del Palmeral y del paisaje agrícola ilicitano durante siglos.
Entre ellas destacan la Acequia Mayor del Pantano y la Acequia de Marchena, dos nombres conocidos por muchas generaciones de ilicitanos y que, aunque hoy tienen recorridos diferenciados, comparten un mismo origen: las aguas del río Vinalopó.
La explicación es más sencilla y a la vez más sorprendente de lo que parece. No nacieron como dos acequias independientes. Formaban parte de un mismo sistema hidráulico que aprovechaba el agua del río y que posteriormente se dividía para atender distintas zonas agrícolas.
La Acequia Mayor del Pantano está vinculada al histórico aprovechamiento del agua del Vinalopó y al sistema mejorado tras la construcción del Pantano de Elche en el siglo XVI. Sin embargo, la propia acequia es anterior a la presa, ya que existía una red de derivación previa que fue adaptándose con el paso del tiempo.
La Acequia de Marchena nació como una derivación de ese sistema principal. Primero llegaba el agua a la infraestructura común y después, mediante los antiguos sistemas de reparto, se separaban los caminos de ambas acequias.
Aunque hoy muchas personas pueden pensar en ellas como dos elementos totalmente separados, durante un tramo inicial compartieron el mismo origen hidráulico y, posteriormente, sus recorridos llegaron a discurrir de manera paralela durante varios kilómetros.
La Acequia Mayor quedó especialmente relacionada con los huertos del Palmeral y el entorno histórico de la ciudad, mientras que la Acequia de Marchena tuvo una mayor presencia en las zonas agrícolas del oeste y suroeste del término municipal.
También la historia social de Elche está ligada a estas acequias. Después de la conquista cristiana del siglo XIII, ambas quedaron vinculadas a diferentes formas de administración, una circunstancia que refleja la importancia que tuvo el agua en la organización de la vida cotidiana de la ciudad.
Cuando paseamos por lugares como el Parque Municipal y observamos el agua junto al Molí del Real o los xorrets, estamos viendo parte de esa historia. Ese tramo pertenece a la Acequia Mayor, ya que la Acequia de Marchena no atraviesa el interior del parque.
Conocer la historia de estas acequias es conocer también la historia de Elche. Porque detrás de cada huerto, cada palmera y cada paisaje agrícola hay siglos de trabajo, conocimiento y una lucha constante por aprovechar un recurso tan valioso como el agua.





