Hay tradiciones que anuncian el verano en el Camp d’Elx, y una de ellas es, sin duda, el inicio de la campaña del Melón de Carrizales. La Comunidad de Regantes de Carrizales ha celebrado este lunes el tradicional corte simbólico del primer melón, un acto que marca el comienzo de la comercialización de uno de los productos agrícolas más emblemáticos del municipio y que pone en valor el trabajo de quienes mantienen vivo este cultivo generación tras generación.
El acto ha contado con la presencia del alcalde de Elche, Pablo Ruz, acompañado por los concejales de Medio Ambiente, José Antonio Román; de Pedanías, Pedro José Sáez; y de Aguas, Juan de Dios Navarro. En esta ocasión, el padrino de la campaña ha sido Pascual Román, secretario de la Comunidad de Regantes de Carrizales y comunero de honor, un reconocimiento a toda una trayectoria dedicada al sector agrario y a la defensa de este espacio agrícola.
Durante el acto, Pablo Ruz destacó la necesidad de seguir apoyando la producción de cultivos tradicionales como el Melón de Carrizales, la Granada Mollar de Elche y el Dátil de Elche, especialmente en un contexto marcado por la escasez de agua que afecta al término municipal y que supone uno de los principales desafíos para la agricultura ilicitana.
Según explicó el presidente de la Comunidad de Regantes de Carrizales, Fernando Antón, la producción prevista para esta campaña alcanzará los 450.000 kilos. Aunque la cifra representa un ligero descenso respecto al año pasado, el motivo se encuentra en el retraso de la plantación provocado por las lluvias registradas durante la pasada primavera.
A pesar de ello, la superficie cultivada se mantiene estable en 40 hectáreas, y las previsiones apuntan a que la calidad del fruto seguirá siendo excelente, manteniendo las características que han convertido al Melón de Carrizales en un producto reconocido y muy apreciado por los consumidores.
Este melón, perteneciente a la variedad piel de sapo, destaca por su sabor especialmente dulce, una cualidad que se debe tanto a las características del suelo como al sistema tradicional de riego utilizado en el paraje de Carrizales. Esa combinación de factores hace que se trate de un producto singular dentro de la agricultura española.
La apuesta por la proximidad seguirá siendo una de las señas de identidad de esta campaña. Cerca del 90 % de la producción se comercializará en la provincia de Alicante, principalmente a través del mercado local, reforzando el vínculo entre agricultores y consumidores y favoreciendo el consumo de productos de cercanía.
Además de su valor gastronómico, el Melón de Carrizales representa un modelo agrícola basado en el aprovechamiento eficiente del agua, la conservación del paisaje tradicional y la protección del ecosistema de Carrizales, demostrando que la agricultura y el respeto por el entorno pueden avanzar de la mano.
Con el tradicional corte simbólico comienza una nueva campaña para un producto que forma parte de la identidad del Camp d’Elx y que cada verano vuelve a convertirse en protagonista de los mercados y de muchas mesas de la provincia.


