Pocas campañas municipales han generado tanto debate en tan poco tiempo como la impulsada por el Ayuntamiento de Elche para recordar las obligaciones de los propietarios de perros respecto a los orines de sus mascotas. Lo que nació con la intención de mejorar la limpieza de las calles terminó despertando un fuerte rechazo ciudadano que ha obligado al equipo de gobierno a dar marcha atrás.
Tras varias semanas de críticas y después de que una recogida de firmas superara los 2.500 apoyos, el Ayuntamiento ha iniciado la retirada de los carteles repartidos por distintos barrios de la ciudad.
Durante el último Pleno municipal, el concejal de Espacios Públicos, Claudio Guilabert, reconoció públicamente que la campaña no había conseguido el efecto deseado. Admitió que el mensaje no había sido el adecuado, pidió disculpas y anunció la retirada inmediata de la cartelería, una decisión respaldada por el alcalde Pablo Ruz.
La campaña recordaba que la Ordenanza Municipal establece que los perros deben realizar sus necesidades en la calzada y no sobre aceras, fachadas, árboles o mobiliario urbano, advirtiendo además de posibles sanciones económicas.
Sin embargo, buena parte de los propietarios de mascotas interpretó que la iniciativa transmitía un mensaje excesivamente sancionador y poco educativo. Esa percepción hizo crecer el descontento hasta convertir el asunto en uno de los temas más comentados de la actualidad local.
La oposición municipal valoró positivamente la rectificación, aunque insistió en que la solución pasa por invertir en más parques caninos, mejorar los espacios destinados a las mascotas y apostar por campañas de sensibilización que fomenten la convivencia sin recurrir como principal argumento a las multas.
La normativa municipal continúa vigente, pero la retirada de la campaña deja una enseñanza clara. Cuando una iniciativa pública no consigue conectar con la ciudadanía, reconocer el error y rectificar también forma parte de la responsabilidad política.
En una ciudad donde cada vez son más las familias que conviven con animales de compañía, el reto sigue siendo encontrar el equilibrio entre una ciudad limpia, el respeto al espacio público y el bienestar de las mascotas. Ese será, probablemente, el verdadero debate que continuará abierto en los próximos meses.
Rectificar también es gobernar y Elche deja atrás la polémica campaña sobre los orines de perros


