La Alcudia vuelve a emocionarse con el homenaje anual a la Dama de Elche

Hay fechas que forman parte de la memoria colectiva de una ciudad. El 4 de agosto es una de ellas. Ese día de 1897 apareció en La Alcudia la Dama de Elche y, 129 años después, el yacimiento arqueológico volvió a convertirse en el punto de encuentro para recordar aquel descubrimiento que cambió la historia de la arqueología española.

Tuve la oportunidad de asistir al acto conmemorativo y comprobar cómo esta tradición sigue despertando el interés de numerosos ilicitanos. La protagonista fue, una vez más, la Dama de Elche Viviente, que realizó la tradicional ofrenda floral en el mismo lugar donde fue encontrada la escultura.

La visita contó con la presencia del director de La Alcudia, Alejandro Ramos Molina; del alcalde de Elche, Pablo Ruz; de la concejala de Turismo y Cultura, Irene Ruiz Nortes, además de otros representantes de la corporación municipal.

Uno de los momentos más emotivos llegó con la interpretación de «Aromas Ilicitanos», una pieza que cada año acompaña esta conmemoración y que forma parte del sentimiento de muchos ilicitanos.

Mientras recorría el recinto con la cámara, era fácil encontrar escenas de reencuentros, conversaciones y fotografías entre los asistentes. La celebración no solo recuerda un descubrimiento arqueológico; también sirve para acercar a la ciudadanía al lugar donde nació uno de los mayores símbolos de Elche.

Como ya es tradición, la jornada terminó compartiendo una limonada granizada o una horchata granizada, un pequeño gesto que pone el broche a una mañana cargada de historia y de identidad.

La Alcudia volvió así a demostrar que sigue siendo mucho más que un yacimiento arqueológico. Es el lugar donde la ciudad mantiene vivo el recuerdo de la Dama de Elche y transmite ese legado a las nuevas generaciones.

Paco Ciclón / Testigo de nuestras historias cotidianas/ AFPRESS