Hay infraestructuras que forman parte de la vida cotidiana de una ciudad sin que muchas veces seamos plenamente conscientes de hasta qué punto condicionan su futuro. El aeropuerto Alicante-Elche Miguel Hernández es una de ellas.
Está en Elche, mueve millones de pasajeros cada año y conecta nuestro territorio con decenas de destinos internacionales. Por eso la decisión del Gobierno de descartar ahora la construcción de una segunda pista no es una cuestión que afecte solamente al mundo de la aviación. También afecta al debate sobre qué ciudad y qué área económica queremos tener dentro de diez, quince o veinte años.
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha cerrado la puerta, al menos por ahora, a la segunda pista. En unas declaraciones realizadas esta semana ha afirmado que esa infraestructura «no tiene sentido» actualmente y que el aeropuerto necesita antes ampliar la terminal, las calles de maniobra y los fingers.
La frase ha vuelto a encender una reivindicación que en Elche lleva años sobre la mesa.
Un aeropuerto situado en Elche que no deja de crecer
Los datos de Aena son contundentes.
En 2025 el aeropuerto Alicante-Elche Miguel Hernández recibió 19.950.394 pasajeros, un 8,5 % más que en 2024. Fue, además, su récord histórico de pasajeros. Registró 126.081 operaciones durante el año.
El crecimiento no se ha detenido en 2026.
Hasta julio habían utilizado el aeropuerto 12.402.145 pasajeros, un 9,6 % más que durante los siete primeros meses de 2025. En ese mismo periodo se registraron 78.259 movimientos de aeronaves, un 9,9 % más.
Julio volvió a marcar un crecimiento especialmente fuerte: 2.341.007 viajeros, un 11,1 % más que en julio del año anterior. De ellos, 2.088.344 correspondieron al mercado internacional.
Son números que explican perfectamente por qué se vuelve a hablar de ampliar la infraestructura.
Pero también explican por qué Aena está preparando una transformación muy importante.
La terminal crecerá para llegar a 26 millones
Aena acaba de adjudicar por 15,6 millones de euros el contrato para redactar los proyectos de ampliación del aeropuerto. La actuación pretende elevar su capacidad hasta al menos 26 millones de pasajeros al año.
La transformación será importante.
La ampliación de la terminal se realizará en forma de «L» y afectará a los espacios ocupados actualmente por la antigua Terminal 1 y la Terminal de Aviación General, que serán demolidos.
Está previsto construir un nuevo dique de embarque, aumentar alrededor de un 30 % la superficie de embarque y crear un puesto fronterizo centralizado para los pasajeros de vuelos no Schengen. También se incorporarán nuevas áreas comerciales y de restauración y una sala VIP.
El plan incluye además actuaciones sobre aparcamientos, accesos, urbanización y calles de rodaje.
La inversión prevista para esta transformación ronda los 1.154 millones de euros dentro de la planificación de Aena para los próximos años.
Es decir, el aeropuerto sí va a crecer.
La gran pregunta es cómo.
Pablo Ruz lleva años reclamando la segunda pista
La reivindicación no ha aparecido ahora.
El alcalde de Elche, Pablo Ruz, defendió públicamente la segunda pista ya en 2024, calificándola de infraestructura «crucial» para el futuro de la ciudad, de la provincia y de la Comunitat Valenciana.
En otra intervención, el Ayuntamiento mostró su disconformidad con la negativa del Gobierno y recordó que los estudios oficiales de entonces consideraban que a corto y medio plazo no era necesaria una segunda pista. Ruz defendía, sin embargo, que la evolución del tráfico justificaba preparar también esa infraestructura junto a la ampliación de la terminal.
Desde Elche también se ha reclamado una conexión ferroviaria directa con el aeropuerto, una infraestructura que el Ayuntamiento considera estratégica junto a la mejora de las conexiones de Cercanías y la variante de Torrellano.
Son dos reivindicaciones distintas, pero forman parte de la misma discusión: qué conexiones necesita Elche para aprovechar realmente el potencial de una infraestructura que tiene prácticamente a las puertas de la ciudad.
Mucho más que turismo
Cuando se habla del aeropuerto, es fácil pensar solamente en turistas llegando con sus maletas.
Pero el impacto es mucho mayor.
Aena señala que aproximadamente el 85 % de los pasajeros del aeropuerto corresponden a vuelos internacionales y que Reino Unido, Alemania, Bélgica, Países Bajos y Noruega están entre los principales mercados.
Eso significa conexiones con mercados europeos que son importantes para el turismo, pero también para empresas, trabajadores, congresos, negocios y actividad económica.
Para Elche, además, existe una circunstancia que conviene recordar: el aeropuerto está situado en su propio término municipal.
La proximidad a Torrellano y al Parque Empresarial convierte esta infraestructura en una pieza especialmente relevante para el desarrollo económico del municipio. El propio Ayuntamiento ha vinculado en sus planes la importancia del Parque Empresarial con su cercanía al aeropuerto, la autovía A-7 y el puerto de Alicante.
¿Hace falta realmente otra pista?
Aquí conviene ser muy rigurosos.
El hecho de que el aeropuerto esté creciendo no demuestra por sí solo que una segunda pista sea imprescindible. Tampoco demuestra lo contrario.
Aena ha decidido que la prioridad sea aumentar la capacidad de la terminal y mejorar las instalaciones existentes, con el objetivo de llegar al menos a 26 millones de pasajeros anuales.
El Gobierno comparte esa estrategia y considera que actualmente no es necesaria una segunda pista.
La Generalitat y el PP, por el contrario, mantienen que el crecimiento del tráfico obliga a pensar ya en una infraestructura adicional.
Lo que sí sabemos es que los pasajeros siguen aumentando.
Y aquí está el dato que debería estar encima de la mesa cada vez que se discute este asunto: 19,95 millones de pasajeros en 2025 y 12,4 millones ya durante los siete primeros meses de 2026.
El futuro se decide ahora
Quizá la parte más importante de esta historia sea precisamente esa.
Las grandes infraestructuras no se construyen cuando el problema ya está encima de la mesa. Requieren planificación, estudios, proyectos, financiación y muchos años de tramitación.
Por eso quienes reclaman una segunda pista piden que se empiece a trabajar en ella antes de que sea imprescindible.
Quienes se oponen a construirla ahora consideran que sería anticiparse innecesariamente y prefieren invertir primero en aquello que ya se sabe que necesita el aeropuerto: una terminal mayor, mejores instalaciones y más capacidad para atender a los pasajeros.
Mientras tanto, el aeropuerto continúa creciendo.
Y Elche tiene mucho que ganar si consigue que ese crecimiento vaya acompañado de buenas conexiones, planificación territorial y capacidad para aprovechar la actividad económica que genera una infraestructura de esta dimensión.
La segunda pista, de momento, queda fuera de los planes.
Pero la discusión sobre el futuro del aeropuerto Alicante-Elche Miguel Hernández está lejos de haber terminado.
Porque cuando una infraestructura situada en nuestro término municipal se acerca a los 20 millones de pasajeros anuales y sigue creciendo, la pregunta ya no es solamente qué necesita hoy.
La pregunta es mucho más sencilla y, al mismo tiempo, mucho más importante:
¿Qué aeropuerto queremos tener mañana y qué papel queremos que desempeñe en el futuro de Elche?


