La Reconquista Cristiana llenó de ambiente las calles próximas al Castillo-Fortaleza durante una de las jornadas más espectaculares de las fiestas
Hay días en los que Santa Pola cambia por completo su paisaje. Las calles se llenan de festeros, los trajes toman el protagonismo y el sonido de la pólvora anuncia que ha llegado uno de los momentos importantes del calendario. Este miércoles fue uno de esos días.
La localidad marinera vivió la Reconquista Cristiana del Castillo, uno de los actos centrales de sus Fiestas Patronales y de Moros y Cristianos 2026, después de que el martes el bando moro hubiera conseguido hacerse con la fortaleza dentro de la recreación festera.
La tarde comenzó con la Embajada Cristiana frente al Castillo, en la que el representante cristiano exigió la rendición de las tropas moras. Pero el diálogo dio paso rápidamente a la batalla simulada.
Los arcabuces comenzaron a sonar y el humo de la pólvora fue ocupando las inmediaciones de la fortaleza mientras ambos bandos desarrollaban el combate previsto en el programa festero.
La recreación avanzó desde la calle del Muelle hasta el Castillo, siguiendo el recorrido establecido para este acto. Finalmente, la representación terminó con la rendición del bando moro y la entrega de las llaves del Castillo, poniendo de nuevo la fortaleza en manos cristianas dentro de la historia que cuentan las fiestas.
Castillo-Fortaleza de Santa Pola volvió a convertirse en el gran escenario de la jornada. Sus muros, sus alrededores y las calles que conducen hasta él proporcionaron el marco perfecto para una celebración en la que la tradición festera se mezcla cada año con el patrimonio de la localidad.
Una tarde para vivirla en la calle
Tras la reconquista llegó otro de los momentos destacados: la Entrada Cristiana y Retirada Mora.
El bando cristiano emprendió el camino desde el puerto por la calle del Muelle hacia el Castillo, mientras las tropas moras iniciaban su retirada desde la fortaleza en dirección al puerto.
Más allá de la propia representación, estos actos permiten comprobar hasta qué punto los Moros y Cristianos forman parte de la identidad festera de Santa Pola. Música, pólvora, vestuario, comparsas y participación popular se mezclan durante varias jornadas para transformar el centro de la localidad.
Y lo hacen además en unas fiestas que desde 2025 cuentan con la declaración de Interés Turístico Autonómico, un reconocimiento que pone en valor su tradición, su singularidad y su capacidad para atraer visitantes.
El Castillo, protagonista de una historia que continúa
La batalla del miércoles no fue un acto aislado. Forma parte de una historia festera que comenzó el martes con el Asalto Moro en la playa de Levante y la posterior conquista de la fortaleza. El Ayuntamiento explica que la recreación de este año continúa con la reconquista cristiana del Castillo el día 2 y con la gran Entrada de Moros y Cristianos del día 3.
Se trata, evidentemente, de una recreación festera y un combate simulado, con una puesta en escena diseñada para mantener viva una tradición que Santa Pola ha ido consolidando con el paso de los años.
La jornada continuó después con música y baile en el Auditorium El Palmeral y con la actividad en las kábilas, cuartelillos y barracas.
Y mientras el humo de los últimos arcabuces comenzaba a desaparecer, Santa Pola ya miraba hacia otro de los grandes momentos de sus fiestas: la Entrada de Moros y Cristianos, prevista para este jueves 3 de septiembre por las calles del centro.
Porque en Santa Pola la fiesta no se limita a contemplarla. Durante estos días, la tradición se vive en la calle.
Paco Ciclón / Testigo de nuestras historias cotidianas / AFPRESS


