Las siete comparsas tomaron este jueves las calles del centro en un desfile que puso el broche a tres jornadas de tradición, pólvora y música festera
Hay noches en las que basta con caminar por las calles de Santa Pola para darse cuenta de que algo especial está ocurriendo. Este jueves 3 de septiembre fue una de ellas.
Desde primera hora de la tarde ya se respiraba ambiente festero y, cuando las bandas comenzaron a avanzar hacia El Palmeral, quedó claro que la noche iba a tener como protagonista a una de las tradiciones más arraigadas de la localidad: la Entrada de Moros y Cristianos.
A las 20:30 horas comenzó oficialmente el desfile. Antes, a las 20:00, las bandas de música habían realizado la entrada desde la calle del Muelle hasta El Palmeral. Desde allí partieron las comparsas para recorrer las calles Elche, Glorieta y Muelle, continuar por la avenida Pérez Ojeda y finalizar en la esquina con la calle San Antonio.
Durante el recorrido, Santa Pola volvió a llenarse de música, trajes, escuadras, boatos y carrozas.
Siete comparsas, una misma fiesta
La Entrada reunió a las siete comparsas que forman la Asociación Festero Cultural de Moros y Cristianos.
Por el bando moro participaron Beduinos y Llaganyosos, mientras que el bando cristiano está integrado por Contrabandistas del Mar, Piratas, Almogávares, Templarios y Astures.
Cada una tiene su propia personalidad y su propia forma de entender la fiesta, pero durante la Entrada todas forman parte de un mismo espectáculo que convierte las calles de Santa Pola en un enorme escenario al aire libre.
Y eso es precisamente lo que hace especial una noche como esta. El público no se limita a contemplar el desfile. Lo vive desde las aceras, reconoce a los festeros, acompaña la música y espera el paso de cada una de las formaciones.
El final de tres días de Moros y Cristianos
La Entrada de este jueves ha puesto el punto final a los tres días que Santa Pola dedica específicamente a sus Moros y Cristianos.
El martes, la fiesta arrancó con el Asalto Moro en la playa de Levante, una espectacular recreación festera con escenas de combate y arcabucería. El Ayuntamiento explicó que en esta edición el escenario se desplazó unos cien metros hacia el este para disponer de mayor espacio para el público y mejorar la visibilidad.
El miércoles, el protagonismo pasó al Castillo-Fortaleza con la Embajada Cristiana y la Reconquista, acompañadas por el tradicional combate simulado de arcabucería.
Después de esas dos jornadas, la Entrada conjunta de este jueves ha servido como gran escaparate de las comparsas y de todo el trabajo que los festeros desarrollan durante el año.
Una tradición vinculada al Castillo y a la identidad de Santa Pola
Los Moros y Cristianos forman parte de unas fiestas que tienen en el Castillo-Fortaleza uno de sus grandes símbolos.
El Ayuntamiento recuerda que las fiestas patronales tienen referencias documentales desde el siglo XIX y que la primera referencia localizada sobre los Moros y Cristianos aparece en un programa de 1961. La celebración ha ido evolucionando desde entonces hasta convertirse en uno de los acontecimientos más importantes de septiembre.
Además, las Fiestas Patronales y de Moros y Cristianos en honor a la Virgen de Loreto fueron reconocidas en 2025 como Fiestas de Interés Turístico Autonómico de la Comunitat Valenciana.
El reconocimiento pone en valor una celebración en la que confluyen tradición, música, indumentaria, patrimonio, participación ciudadana y cultura marinera.
Todavía quedan días de fiesta
La Entrada de Moros y Cristianos ha terminado, pero Santa Pola todavía tiene por delante varios días de celebraciones.
El viernes 4 de septiembre continúa la programación con el pasacalles musical y la visita a las calles engalanadas de las comparsas. Por la noche tendrá lugar el Sopar del Cabasset en la calle Elche.
El sábado y el domingo llegarán nuevas actividades, mientras que el programa avanzará posteriormente hacia los actos dedicados a la Virgen de Loreto, cuyo día grande será el 8 de septiembre.
Pero si hay una imagen que resume lo vivido este jueves, es la de las calles de Santa Pola convertidas durante unas horas en un desfile continuo de música, color y tradición.
Ayer tocaba disfrutar de la Entrada. Mirar cómo avanzaban las escuadras, escuchar las bandas y comprobar, una vez más, que detrás de cada traje y de cada formación hay muchas horas de trabajo y una enorme pasión por la fiesta. Santa Pola volvió a salir a la calle y sus Moros y Cristianos volvieron a demostrar por qué esta celebración ocupa un lugar tan especial en el calendario de septiembre.
Paco Ciclón / Testigo de nuestras historias cotidianas / AFPRESS


