Hay cosas que solamente empezamos a comprender cuando nos toca vivirlas.
Un baño adaptado puede parecer una cuestión menor. Para una persona ostomizada puede ser la diferencia entre salir de casa tranquilamente o hacerlo pensando continuamente dónde podrá vaciar o cambiar su bolsa.
Una bolsa puede parecer algo que simplemente se lleva debajo de la ropa. Para quien la utiliza forma parte de una nueva manera de organizar el día.
Y una ostomía puede parecer, desde fuera, únicamente una consecuencia de una operación. Para quien la recibe, supone aprender de nuevo muchas cosas sobre su propio cuerpo.
Hoy, sábado 3 de octubre de 2026, se celebra el Día Mundial de las Personas Ostomizadas, una jornada que tiene lugar cada primer sábado de octubre y que busca dar visibilidad a una realidad que continúa siendo poco conocida para buena parte de la sociedad.
Y creo que merece la pena hablar de ella con naturalidad.
Sin miedo.
Sin vergüenza.
Y, sobre todo, sin olvidar nunca que detrás de una ostomía hay una persona.
Cuando el cuerpo cambia y toca aprender de nuevo
Una ostomía se realiza mediante una intervención quirúrgica para crear una abertura en el abdomen, el estoma, que permite la salida de heces o de orina cuando el funcionamiento normal del organismo no puede realizarse de la manera habitual.
Hay diferentes tipos de ostomías. Las colostomías y las ileostomías están relacionadas con la eliminación de las heces, mientras que las urostomías permiten la salida de la orina. Los residuos se recogen en una bolsa que permanece adherida al abdomen.
Pero esa explicación médica se queda corta para explicar lo que significa vivir con una ostomía.
Porque después de la operación comienza otra etapa.
Hay que aprender a manejar los dispositivos.
A cuidar la piel.
A reconocer las necesidades del propio cuerpo.
A saber qué hacer cuando surge un problema.
Y también a recuperar poco a poco la confianza.
La FAPOE explica que la ostomía no es una enfermedad, sino una consecuencia o una solución derivada de diferentes enfermedades y situaciones clínicas.
Más de 210.000 personas en España
La realidad no es pequeña.
La Federación de Asociaciones de Personas Ostomizadas de España representa actualmente a más de 210.000 personas ostomizadas en España, según los datos que publica la propia organización. La federación calcula además que, considerando el entorno familiar, la repercusión indirecta supera el millón de personas.
Son muchas familias.
Muchas historias diferentes.
Personas que han pasado por enfermedades y operaciones muy distintas y que tienen en común una nueva situación que deben aprender a manejar.
Por eso, una de las grandes tareas es conseguir que la sociedad conozca mejor qué significa una ostomía.
El baño puede convertirse en algo muy importante
Hay una reivindicación que aparece una y otra vez cuando se habla de la vida cotidiana de las personas ostomizadas: los baños adaptados.
La FAPOE dispone de un mapa y de una aplicación para localizar aseos adaptados y explica que todavía son pocos para las necesidades del colectivo.
Para entender la importancia de esta reivindicación basta con ponerse, aunque sea por un momento, en el lugar de alguien que sabe que necesita vaciar o cambiar su bolsa y no tiene claro dónde podrá hacerlo.
Cuando uno tiene un baño en cualquier lugar, normalmente ni siquiera piensa en ello.
Cuando lo necesita de una manera determinada, el baño deja de ser un elemento secundario.
Se convierte en seguridad.
En tranquilidad.
En autonomía.
Y eso explica que las asociaciones reclamen que estas necesidades sean tenidas en cuenta en los espacios públicos y privados.
Elche cuenta con atención especializada
En nuestra ciudad existe además una atención sanitaria especializada a través de la Unidad de Estomaterapia del Hospital Universitario del Vinalopó.
Hospital del Vinalopó atiende mediante esta unidad aproximadamente a 200 pacientes cada año, según la información publicada por el propio centro.
La unidad obtuvo en abril de 2026 la certificación HU-CI AENOR en Buenas Prácticas de Humanización de la Consulta de Ostomías.
El reconocimiento pone el acento en una cuestión especialmente importante: no basta con atender el aspecto puramente físico. El proceso también puede tener una dimensión emocional.
El hospital señala que una ostomía puede generar sentimientos de ansiedad, miedo o tristeza y que su unidad trabaja en aspectos como la prevención de complicaciones, la educación sanitaria y la mejora de la calidad de vida.
Es una parte de la atención que quizá no se ve desde fuera, pero que tiene una enorme importancia para quien está intentando acostumbrarse a una nueva realidad.
Una jornada para hablar de lo que muchas veces se calla
Precisamente hace unos días, el 28 de septiembre, el Hospital Universitario del Vinalopó organizó una jornada de sensibilización dedicada a las personas ostomizadas, coincidiendo con la celebración de este Día Mundial.
El objetivo era ayudar a visibilizar y normalizar esta realidad.
Y quizá ahí esté la palabra más importante: normalizar.
Porque una ostomía no debería obligar a nadie a esconderse.
Tampoco debería hacer que una persona se sienta diferente cada vez que tiene que utilizar un baño o llevar consigo sus dispositivos.
Y mucho menos debería convertirse en una razón para dejar de hacer aquello que forma parte de la vida cotidiana.
Hablar de ostomía también es hablar de autoestima
No todo lo relacionado con una ostomía se soluciona con una intervención médica.
Hay una adaptación personal.
Una adaptación a la propia imagen.
A la ropa.
A las rutinas.
A las relaciones sociales.
A salir de casa.
A viajar.
A dormir.
A recuperar la seguridad.
La FAPOE reclama precisamente una sociedad más informada y libre de estigmas y señala que la ostomía puede tener impacto en la autoestima, las relaciones sociales, la vida laboral, el ocio y la vida cotidiana.
Por eso es importante que la persona pueda contar con información y apoyo desde el primer momento.
Y también que encuentre a su alrededor comprensión.
A veces no hace falta decir demasiado.
Basta con no mirar de una manera extraña.
Con no hacer preguntas incómodas.
Con entender que aquello que lleva debajo de la ropa no es algo de lo que tenga que avergonzarse.
Una vida normal también es una vida con una bolsa
La FAPOE tiene entre sus principales objetivos que las personas ostomizadas puedan alcanzar la mayor calidad de vida posible.
Y quizá esa frase resume perfectamente lo que debería significar este día.
No se trata de presentar a las personas ostomizadas como héroes.
Ni como víctimas.
Son personas.
Personas que pueden tener miedo algunos días y estar perfectamente bien otros.
Personas que pueden necesitar ayuda en determinados momentos y ser completamente autónomas en otros.
Personas que quieren seguir haciendo su vida.
Por eso, cuando hoy se habla del Día Mundial de las Personas Ostomizadas, no deberíamos pensar solamente en una bolsa.
Deberíamos pensar en todo lo que hay detrás.
En una operación.
En una recuperación.
En una familia.
En profesionales sanitarios que acompañan.
En personas que tienen que aprender nuevos cuidados.
En baños que deberían ser accesibles.
En miedos que muchas veces no se cuentan.
Y en algo tan sencillo como poder salir de casa sin que la ostomía se convierta en el centro de la vida.
Porque la bolsa forma parte de la persona, pero no define a la persona.
Y si este día sirve para que una persona ostomizada se sienta un poco menos sola, para que otra persona comprenda mejor su realidad o para que alguien que nunca había pensado en ello entienda por qué un baño adaptado puede ser tan importante, entonces hablar de ostomía habrá servido para algo.


