El Carabassí vuelve a ser punto de encuentro para la conservación de las tortugas marinas

Hay escenas que duran apenas unos minutos, pero que cuentan una historia que comenzó mucho tiempo atrás. Es lo que ha ocurrido en la playa del Carabassí con la vuelta al mar de cuatro tortugas bobas nacidas a partir de un nido localizado el pasado verano en Arenales del Sol.

Los cuatro ejemplares han regresado al Mediterráneo después de pasar más de un año bajo cuidados especializados en la Fundación Oceanogràfic de Valencia, dentro del programa Head Starting, pensado para acompañar a las tortugas durante una de las etapas más delicadas de su desarrollo.

La suelta ha tenido además como espectadores y protagonistas a alrededor de medio centenar de alumnos del CEIP La Paz de Torrellano. Para ellos, la jornada ha sido una oportunidad para aprender que la protección de las tortugas marinas también comienza con algo tan sencillo como saber qué hacer cuando aparece una en la playa.

Todo empezó en Arenales del Sol

Para encontrar el origen de estas cuatro tortugas hay que regresar al 4 de julio de 2025. Aquel día, tres jóvenes que estaban en la playa de Arenales del Sol vieron una tortuga marina y avisaron al 112.

El aviso permitió activar el protocolo de actuación y localizar una puesta con 79 huevos. Según los datos facilitados por el Ayuntamiento de Elche, 70 fueron trasladados a un nido artificial protegido en la playa del Carabassí y nueve fueron llevados al Oceanogràfic de Valencia para su incubación controlada.

A partir de aquel momento comenzó un proceso de seguimiento y protección que ha permitido que algunos de aquellos ejemplares puedan regresar ahora al lugar que les corresponde: el mar.

Un año de cuidados antes de volver al mar

Las cuatro tortugas liberadas han permanecido durante su primer año de vida bajo los cuidados de profesionales de la Fundación Oceanogràfic.

El programa Head Starting permite mantener a las tortugas jóvenes en condiciones controladas durante sus primeros meses de vida, cuando son especialmente vulnerables. El seguimiento de su crecimiento y evolución permite determinar el momento adecuado para su regreso al medio natural.

Después de más de un año de cuidados, las cuatro tortugas han podido ser liberadas en la playa del Carabassí.

Los escolares también forman parte de esta historia

La jornada ha tenido un componente educativo muy marcado. Alrededor de medio centenar de alumnos del CEIP La Paz de Torrellano han asistido a la suelta y han conocido el trabajo que existe detrás de la protección de estos animales.

En el acto también han participado el concejal de Medio Ambiente, José Antonio Román; la concejala de Educación, María Bonmatí; la concejala de Infancia, Familia y Mayores, Aurora Rodil, y voluntarios de la Fundación Oceanogràfic.

Román ha destacado que este tipo de actuaciones muestran la importancia de que administraciones, entidades y ciudadanía trabajen conjuntamente para proteger el litoral y su fauna. También ha insistido en una recomendación fundamental: si alguien encuentra una tortuga marina en una playa, debe llamar al 112 para que se active el protocolo correspondiente.

El coordinador de la Fundación Oceanogràfic, Mario Romero, ha subrayado por su parte que estas sueltas sirven también para concienciar. Detrás de cuatro tortugas que vuelven al Mediterráneo hay además decenas de escolares que han aprendido cómo actuar si algún día encuentran un nido o una tortuga que necesite ayuda.

Y ahí está quizá una de las partes más importantes de esta historia. La conservación no termina cuando una tortuga vuelve al agua. También continúa en cada persona que aprende a respetar la playa, a reconocer una situación que necesita ayuda y, sobre todo, a avisar cuando sea necesario.

Cuatro tortugas han vuelto hoy al Mediterráneo. Pero junto a ellas también queda una pequeña lección aprendida en la playa del Carabassí.