Hay fotografías que se hacen con la cámara y otras que se quedan para siempre en la memoria. La Crida de este 2026 dejó un poco de ambas. Desde mucho antes de las diez de la noche ya se respiraba ese ambiente tan especial que anuncia que agosto ya está aquí y que las Fiestas Patronales vuelven a formar parte de la vida de todos los ilicitanos.
Las inmediaciones del estadio Martínez Valero comenzaron a llenarse con familias, grupos de amigos y muchos aficionados a la fotografía que buscaban el mejor lugar para contemplar un espectáculo que este año llegaba con una importante novedad: una mascletá vertical todavía más grande.
La estructura alcanzó los 1.350 metros cuadrados, con 45 metros de longitud y 30 metros de altura, convirtiéndose nuevamente en la mayor mascletá vertical de España. La ampliación permitió ofrecer un espectáculo más amplio, con nuevos efectos de luz, láser y una cuidada sincronización musical que acompañó cada una de las secuencias pirotécnicas.
Como marca la tradición, las Reinas y Damas de las Fiestas fueron las encargadas de realizar la Crida, invitando oficialmente a toda la ciudad a disfrutar de unas fiestas que durante las próximas semanas llenarán las calles de música, pólvora, cultura y tradición.
Cuando comenzaron los primeros disparos, el silencio dio paso al asombro. Grandes abanicos de fuego surgían desde el suelo mientras el cielo se llenaba de explosiones de colores perfectamente coordinadas con la música. Durante aproximadamente doce minutos, la mirada de miles de personas permaneció fija en un espectáculo que no dejó de crecer hasta un impresionante final.
La organización estimó que alrededor de 45.000 personas siguieron el acto, una cifra que confirma el enorme seguimiento que ha alcanzado La Crida en los últimos años.
Entre el público se mezclaban vecinos de toda la vida con quienes acudían por primera vez. También eran muchos los fotógrafos que intentaban capturar ese instante perfecto en el que la luz, la pólvora y el humo se unen durante apenas una fracción de segundo.
Tuve la suerte de vivirlo detrás de la cámara. En cada disparo aparecía una imagen distinta. Los colores cambiaban constantemente y la sensación era que el espectáculo nunca se repetía. Esa es precisamente la magia de la pólvora: cuando termina, ya forma parte del recuerdo.
La Crida vuelve a demostrar que no es únicamente el acto que anuncia las Fiestas Patronales. Se ha convertido en una celebración por sí misma, capaz de reunir a miles de personas para compartir una misma emoción antes de que lleguen la Nit de l’Albà, las mascletaes, las Entradas Mora y Cristiana, el Misteri d’Elx y el resto de actos que hacen de agosto el mes más especial para la ciudad.
Anoche no solo comenzó la fiesta. También volvió a demostrarse que pocas ciudades viven sus tradiciones con la intensidad con la que lo hace Elche.
Crónica y fotos.: Paco Ciclón / Testigo de nuestras historias cotidianas/ AFPRESS
Video.: Alberto Carrillo / AFPRESS


