La Entrada Mora llena Elche de color y tradición en una de las grandes noches de agosto

Las siete comparsas del bando moro protagonizan un espectacular desfile que vuelve a poner en valor el arraigo de los Moros y Cristianos en la ciudad

La noche del sábado volvió a demostrar por qué los Moros y Cristianos son una de las señas de identidad de las Fiestas de Agosto de Elche. La celebración de la Entrada Mora convirtió las calles del centro en un gran escenario festero en el que las comparsas del bando moro ofrecieron un espectáculo de música, color, trajes, escuadras y tradición.

La Entrada Mora comenzó a las 20:00 horas desde la calle Reina Victoria y recorrió la Plaça de Baix y la Corredora hasta llegar al Puente de Ortices. La jornada continuó posteriormente con la actividad en las cábilas y cuartelillos, mientras que en el Hort del Xocolater estaba prevista la recepción a los festeros procedentes de los pueblos integrados en la UNDEF.

Durante horas, las calles se llenaron de público dispuesto a disfrutar de uno de los actos más esperados del calendario festero. Frente a ellos fueron pasando las diferentes comparsas moras, cada una con sus propias señas de identidad y con unas formaciones cuidadosamente preparadas.

Los trajes volvieron a convertirse en uno de los grandes protagonistas. Colores intensos, grandes tocados, capas, elementos ornamentales y diferentes caracterizaciones aportaron una enorme riqueza visual al desfile. A ello se sumaron las bandas de música, las coreografías y las escuadras, que avanzaron por las calles ofreciendo diferentes momentos de espectacularidad.

Siete comparsas para representar al bando moro

El bando moro de los Moros y Cristianos de Elche está formado actualmente por siete comparsas: Musulmanes Almorávides, Huestes del Califa, Benimerines, Abassíes, Moros Sarracenos, Moros Tuareg y Abencerrajes. El bando cristiano cuenta con otras siete comparsas.

Cada una de ellas aporta a la fiesta su propia personalidad y participa durante todo el año en la preparación de los diferentes actos. El resultado puede contemplarse especialmente en las Entradas, cuando las calles se convierten en el escenario donde los festeros muestran sus trajes y formaciones ante miles de personas.

La fiesta actual tiene una trayectoria organizativa que se remonta a 1977, cuando comenzó el camino de la Asociación Festera de Moros y Cristianos de Elche. Desde entonces, la participación de numerosas generaciones de ilicitanos ha permitido consolidar un movimiento festero que forma parte inseparable de las celebraciones de agosto.

Una fiesta que se vive durante todo el año

La espectacularidad de la Entrada Mora es solamente la parte más visible de un trabajo que se desarrolla durante muchos meses.

Detrás de cada escuadra hay horas de preparación, ensayos, organización y convivencia. La música ocupa también un papel fundamental, al igual que los trajes y la puesta en escena. Todo ello permite que las comparsas presenten cada año un desfile diferente y que la fiesta mantenga su capacidad para sorprender.

Las imágenes captadas por mi cámara durante la Entrada Mora permiten precisamente acercarse a esa dimensión humana de la celebración. Junto a las grandes formaciones aparecen los rostros de quienes participan en ellas, los gestos de los festeros, los grupos de baile, los niños que forman parte del desfile y los detalles de unos trajes preparados para una de las noches más importantes del año.

El reportaje se realizó principalmente en la calle Reina Victoria, aunque la intención no es limitar la mirada a este punto del recorrido. Las fotografías buscan recoger la grandeza de una Entrada Mora que pertenece a todo Elche.

El centro de Elche vuelve a ser territorio festero

Durante las Fiestas de Agosto, los espacios habituales de la ciudad cambian de aspecto. Las calles por las que diariamente circulan vecinos y vehículos se convierten durante unas horas en escenarios para la música, los desfiles y las representaciones de los Moros y Cristianos.

La propia información turística de la Comunitat Valenciana destaca los Moros y Cristianos de Elche como una de las partes relevantes de las celebraciones patronales y señala que durante varios días los dos bandos realizan desfiles acompañados por música por las calles de la ciudad.

La Entrada Mora vuelve a dejar, de esta manera, una de las imágenes más reconocibles del agosto ilicitano: las calles llenas, la música festera, los trajes avanzando entre el público y generaciones de ilicitanos compartiendo una tradición que continúa formando parte de la identidad festiva de la ciudad.

Y mientras las últimas escuadras abandonaban el recorrido, Elche ya miraba hacia los siguientes actos de unos Moros y Cristianos que todavía tenían por delante el Alardo, las Embajadas, el Desfile Infantil y la Entrada Cristiana.

Paco Ciclón / Testigo de nuestras historias cotidianas / AFPRESS