Cuando las Salves se apagan, la Palmera de San Ramón anuncia que agosto se ha terminado

Hay una manera muy especial de saber que las Fiestas de Agosto ya han terminado. No hace falta mirar el calendario.

Basta con estar pendiente de Santa María.

Primero llegan las voces de las Salves a la Virgen de la Asunción. Después, unos minutos de espera. Y entonces, desde lo alto del campanario, una nueva palmera de pólvora se abre sobre la noche.

Es la Palmera de San Ramón.

Anoche, 31 de agosto, volvió a repetirse este pequeño gran ritual con el que los ilicitanos despedimos oficialmente las fiestas. La programación de 2026 situó a las 23:00 horas la Salve en honor a la Virgen de la Asunción, interpretada por la Agrupación Coral Dama de Elche, y, una vez finalizada, el lanzamiento de la Palmera de Fin de Mes desde la torre de Santa María.

Y quizá lo más bonito de este acto sea precisamente que llega cuando todo parece haber terminado.

Una última cita en Santa María

Agosto deja en Elche muchas imágenes difíciles de olvidar. La Nit de l’Albà, las entradas de Moros y Cristianos, el Misteri d’Elx, las procesiones, las barracas, las calles llenas de gente y las noches de pólvora.

Pero después de todo eso llega el 31 de agosto.

La fiesta cambia de tono.

En Santa María, las Salves mantienen viva la tradición de honrar a la Virgen de la Asunción. Y cuando las voces terminan, las miradas se dirigen hacia el campanario.

Es entonces cuando sabemos que queda muy poco.

La Palmera de San Ramón, también llamada Palmera de Fin de Mes, se lanza tradicionalmente en esta fecha porque coincide con la festividad de San Ramón.

No es la enorme Palmera de la Virgen que ilumina el cielo durante la Nit de l’Albà. Es otra cosa. Una palmera más contenida, reconocible por su luz blanca y por ese carácter de despedida que le hemos ido dando con el paso de los años.

Una palmera para decir adiós

Hay fotografías que uno hace sabiendo que está fotografiando algo que no volverá a repetirse hasta dentro de un año.

La Palmera de San Ramón es una de ellas.

Dura apenas unos instantes, pero durante esos instantes muchas miradas se levantan hacia el mismo punto. Desde las calles próximas a Santa María, desde los puentes, desde distintos lugares del centro y desde las ventanas de quienes saben que esa noche toca mirar al cielo.

La tradición está documentada como el acto que pone fin a las Fiestas de Agosto. El propio Ayuntamiento de Elche ya señalaba años atrás que su lanzamiento desde la torre del campanario de Santa María suponía la conclusión de las fiestas patronales.

Y quizá por eso tiene algo diferente.

No es el comienzo de nada.

Es una despedida.

Después de la pólvora llega septiembre

Anoche, cuando la última luz de la Palmera de San Ramón desapareció, también se apagó oficialmente el agosto festivo.

Después vendrá septiembre, volverán las rutinas y las calles recuperarán poco a poco su ritmo habitual.

Pero durante unas semanas todavía quedará en la memoria el sonido de la pólvora, las voces de las Salves y todas esas imágenes que nos deja un agosto que, un año más, ha vuelto a formar parte de nuestra historia.

Porque en Elche sabemos despedir las fiestas.

Primero con una oración cantada.

Después, mirando al cielo.

Y cuando la Palmera de San Ramón desaparece entre la noche, ya no hay ninguna duda.

Agosto se ha terminado.

Paco Ciclón / Testigo de nuestras historias cotidianas/ AFPRESS