Pablo Ruz y Vox llevan al pleno de Elche una batalla que no resuelve ni un solo problema de la ciudad

Hay decisiones políticas que retratan mejor que cualquier discurso dónde tiene puesta la cabeza un gobierno. Y la de esta semana en Elche ha sido una de ellas.

Mientras la ciudad sigue pendiente de asuntos tan terrenales como la vivienda, la limpieza, el transporte, la atención a los barrios o la presión diaria sobre muchos servicios públicos, el equipo de gobierno de Pablo Ruz decidió apoyar junto a Vox una moción para pedir al Gobierno de España que derogue cualquier ley que facilite el aborto.

La iniciativa salió adelante en el pleno del Ayuntamiento de Elche con los votos de PP y Vox, después de que la portavoz de Vox, Aurora Rodil, la presentara por vía de urgencia. Y sí, aunque se intente envolver en palabras solemnes o en apelaciones morales, lo ocurrido deja una sensación bastante clara: el Ayuntamiento se utilizó como altavoz de una agenda ideológica que no arregla absolutamente nada de lo que preocupa a diario a la mayoría de los ilicitanos.

Elche no necesitaba esto

Lo primero que conviene recordar es algo básico: el Ayuntamiento de Elche no tiene competencias para legislar sobre el aborto. No regula la ley, no organiza ese derecho, no lo modifica y no lo desarrolla.

Por eso, cuando un pleno municipal entra en este terreno, no lo hace para solucionar un problema local real, sino para ocupar un espacio político e ideológico.

Y ahí es donde esta votación se vuelve especialmente incómoda.

Porque una ciudad como Elche, con sus necesidades diarias, con sus barrios reclamando atención, con vecinos pendientes de inversiones, movilidad o vivienda, merece que su salón de plenos se use para algo más útil que una guerra cultural importada del debate nacional.

Eso es lo que muchos ciudadanos vieron esta semana: un Ayuntamiento distraído de lo esencial y entregado a lo simbólico.

No sorprende Vox. Lo que sí sorprende es el PP de Pablo Ruz

De Vox se podía esperar una iniciativa así. En eso no hay novedad. Forma parte de su línea política habitual.

Lo verdaderamente significativo ha sido el papel del Partido Popular y del propio alcalde. Porque aquí el PP no actuó como un socio incómodo que deja pasar una propuesta de Vox. Aquí el PP la respaldó, la justificó y la acompañó políticamente.

Y eso ya no se puede despachar con la típica excusa de “es solo una moción”.

Porque cuando se vota algo así desde el gobierno de una ciudad, se está mandando un mensaje. Y el mensaje es que el Ejecutivo local ha decidido colocar una cuestión como esta en el centro del debate municipal aunque no mejore un solo servicio, no arregle una sola calle y no alivie un solo problema cotidiano de los vecinos.

Ni siquiera Génova ha querido comprar esta foto

La incomodidad generada por lo sucedido ha sido tan evidente que la dirección nacional del PP ha tenido que salir a apagar el incendio.

El vicesecretario de Igualdad del partido, Jaime de los Santos, desautorizó la posición adoptada en Elche y recordó públicamente que la línea oficial del Partido Popular no es poner trabas al aborto legal. Lo dijo de forma bastante clara: con Feijóo al frente del partido, ninguna mujer que quiera interrumpir su embarazo legalmente encontrará obstáculos promovidos por el PP.

Eso deja una imagen difícil de disimular: la de un alcalde de Elche que ha ido más lejos que su propio partido en uno de los debates más delicados del panorama político español.

Y eso, en clave local, también pesa.

Porque convierte una decisión de pleno en un problema político mayor y coloca a Elche en el foco por una razón que, sinceramente, no parece la mejor carta de presentación para una ciudad que bastante tiene ya con sus propios retos.

Lo más serio no es la moción, sino el precedente

Es verdad que esta moción no cambia la ley ni tiene efectos jurídicos directos. No va a derogar nada desde Elche. Pero eso no significa que sea irrelevante.

Las mociones también construyen clima político. También envían mensajes. También señalan prioridades. Y lo que se ha señalado esta semana desde el Ayuntamiento ilicitano es que hay tiempo institucional para abrir una ofensiva política sobre el aborto, pero no siempre se percibe la misma urgencia cuando se habla de los problemas reales del día a día.

Esa es la parte más difícil de defender.

Porque al final lo que queda no es tanto el texto aprobado como la imagen: PP y Vox caminando juntos para convertir el pleno de Elche en una trinchera ideológica.

La ciudad necesita otra cosa

A estas alturas, probablemente muchos vecinos no esperan del Ayuntamiento grandes discursos morales ni cruzadas culturales. Lo que esperan es algo mucho más sencillo y mucho más urgente: gestión.

Gestión para la vivienda.
Gestión para los barrios.
Gestión para el transporte.
Gestión para lo que afecta de verdad a la vida diaria.

Y en lugar de eso, lo que se ha visto esta semana es una maniobra que coloca a Elche en el centro de una polémica nacional sin aportar una sola solución concreta a los problemas de la ciudad.

Esa es la cuestión de fondo.

No se trata solo de si uno está a favor o en contra de una moción. Se trata de preguntarse si este era el papel que debía jugar el Ayuntamiento de Elche.

Y la respuesta, para mucha gente, es bastante clara.

Paco Ciclón / AFPRESS